En redes sociales han circulado comentarios que atribuyen la responsabilidad de estos eventos a los productores de soya. La narrativa sostiene que los incendios son provocados deliberadamente para ampliar la superficie destinada a cultivos agrícolas, particularmente de soya.
Al respecto, se realizó un monitoreo de contenidos difundidos en TikTok y otras plataformas digitales para identificar publicaciones que respaldan esta afirmación. Durante la revisión se encontraron comentarios de usuarios que responsabilizan directamente a productores de soya, agroindustriales y empresarios por los incendios forestales.
Entre los mensajes identificados figuran afirmaciones como: "cuando no, SOJA, entonces ya saben quién es el que quema... igual de una vez sanciones", "los que producen soya son los que no controlan las quemas", o "era obvio que la agroindustria cruceña estaba detrás de los incendios". También se encontraron comentarios que vinculan los incendios con intereses del agronegocio y la expansión de monocultivos.
Sin embargo, durante el monitoreo no se identificaron videos, documentos, investigaciones o evidencias verificables que demostraran que los incendios forestales registrados en Bolivia son provocados por productores de soya para expandir sus cultivos.
¿Qué dicen los estudios?
La revisión de informes especializados muestra que los incendios forestales en Bolivia responden a una combinación de factores y actores, por lo que atribuir exclusivamente al sector soyero simplifica un fenómeno mucho más complejo.
El informe Incendios Forestales 2024, elaborado por Fundación Tierra, identifica distintos actores presentes en las zonas afectadas por el fuego. Entre ellos se encuentran asentamientos y predios ilegales dentro de áreas protegidas, asentamientos ilegales en territorios indígenas, empresas agropecuarias legalmente establecidas y nuevas comunidades asentadas en tierras fiscales destinadas a actividades agrícolas y ganaderas.
Asimismo, el documento señala que entre las principales causas de fondo se encuentran la expansión acelerada y descontrolada de la agricultura mecanizada, la conversión de tierras ganaderas a monocultivos, la transformación de territorios indígenas para actividades productivas y el uso inadecuado del fuego para habilitar nuevas áreas de producción.
De acuerdo con Fundación Tierra, el problema no puede explicarse únicamente a partir de un solo actor económico. El informe describe una diversidad de procesos territoriales que confluyen en las regiones afectadas por incendios, incluyendo expansión agrícola, ganadera, ocupación de tierras y asentamientos humanos.
Los incendios y la expansión agropecuaria
Diversos estudios coinciden en que los incendios forestales están relacionados con actividades humanas orientadas a la habilitación de tierras para producción agropecuaria.
La Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales (REDESCA) de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos señaló, tras su visita a Bolivia en 2024, que los incendios deben analizarse considerando factores socioeconómicos, políticos, culturales, institucionales y ambientales.
La relatoría también recogió reportes sobre posibles incendios provocados de manera intencional y situaciones de conflictividad relacionadas con tierras indígenas y áreas protegidas. No obstante, el informe no atribuye estos hechos exclusivamente al sector productor de soya ni identifica a este sector como responsable único de los incendios forestales.
Por el contrario, REDESCA advierte que la problemática involucra múltiples actores y dinámicas territoriales vinculadas al uso del suelo, la ocupación de tierras y la expansión de actividades económicas.
Múltiples actores detrás de la deforestación
El estudio Causas y actores de la deforestación en Bolivia, elaborado por el Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA), también identifica una amplia diversidad de actores involucrados en la transformación de bosques.
Entre los principales actores identificados para el periodo 2010-2022 figuran pequeños agricultores, colonizadores nacionales mecanizados, empresas agrícolas, productores menonitas, ganaderos medianos y pequeños, además de grandes empresas ganaderas.
La investigación destaca que la pérdida de bosques responde a la interacción de distintos sectores productivos y no exclusivamente a la producción de soya.
Los hallazgos coinciden con estudios anteriores. El documento OP-100 de CIFOR sobre el contexto de la deforestación en Bolivia identifica como principales impulsores de la pérdida de bosques a la agricultura mecanizada, la agricultura a pequeña escala y la ganadería.
En este sentido, los documentos muestran que los incendios y la deforestación están vinculados a diversos procesos de expansión agropecuaria, donde participan distintos sectores productivos.
¿Qué dice el Informe Bolivia en su Bicentenario?
El informe Bolivia en su Bicentenario también señala que la expansión agropecuaria mecanizada, la ganadería extensiva y diversas actividades extractivas figuran entre los principales motores de la deforestación en el país.
Según este documento, aproximadamente el 76% de la deforestación nacional está asociada a grandes ganaderos, productores menonitas y empresas agroindustriales. Los colonizadores mecanizados representan el 14%, mientras que los pequeños productores explican alrededor del 10%.
Estos datos muestran nuevamente que la transformación de los bosques bolivianos involucra a una diversidad de actores y no puede atribuirse únicamente a los productores de soya.
¿Existen antecedentes de quemas para habilitar tierras?
Los estudios revisados muestran que se han utilizado quemas para habilitar tierras destinadas a actividades agrícolas y ganaderas. Asimismo, la expansión de la frontera agropecuaria ha estado asociada al uso del fuego como herramienta para la preparación de terrenos.
Sin embargo, la existencia de estas prácticas no constituye evidencia de que los productores de soya provoquen los incendios forestales registrados en Bolivia.
La revisión documental realizada no encontró investigaciones, informes oficiales ni evidencias verificables que permitan concluir que los incendios forestales son provocados por productores de soya para expandir cultivos.
Postura de ANAPO
Ante la consulta, la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO) rechazó las acusaciones y sostuvo que los productores asociados utilizan sistemas de siembra directa y rotación de cultivos, por lo que el uso del fuego no forma parte de sus prácticas productivas.
En conclusión: durante el monitoreo realizado se identificaron publicaciones y comentarios en redes sociales que atribuyen los incendios al sector soyero. Sin embargo, no se encontraron videos, investigaciones, documentos oficiales ni evidencias verificables que permitan demostrar que los productores de soya provocan incendios forestales para ampliar sus áreas de cultivo.
Si bien diversos estudios señalan que las quemas han sido utilizadas para habilitar tierras destinadas a actividades agrícolas y ganaderas, la evidencia revisada no permite atribuir la responsabilidad de los incendios forestales a un sector específico ni establecer que los productores de soya sean quienes los provocan.
Por el contrario, los informes consultados muestran que los incendios y la deforestación están relacionados con múltiples actores y dinámicas territoriales, entre ellas la expansión ganadera, los asentamientos humanos, la agricultura mecanizada, los chaqueos y otros procesos de ocupación de tierras.
Por ello, la afirmación resulta engañosa, ya que presenta como un hecho comprobado una acusación para la que no se encontraron pruebas suficientes.