Una publicación difundida por Reynaldo Raúl en Facebook sostiene que la ampliación de la frontera agrícola en Bolivia "no es para producir más alimentos", sino para expandir monocultivos, "principalmente para la soya de exportación".
La afirmación surge en un texto de opinion publicado el 15 de agosto de 2025, en el que el autor aborda temas vinculados a la expansión agrícola, agroquímicos, transgénicos y tierras comunitarias de origen. Entre sus conclusiones señala que el crecimiento de la frontera agrícola responde principalmente a la expansión de la soya destinada a mercados externos.
Sin embargo, una revisión de datos sobre uso del suelo, superficie cultivada y producción agrícola muestra que, aunque la soya tiene un peso importante dentro del sistema agroproductivo boliviano, la expansión de la frontera agropecuaria también está asociada al crecimiento de pasturas y otros usos productivos del suelo.
¿Qué muestran los datos sobre la expansión de la frontera agrícola?
De acuerdo con la Colección 3 de MapBiomas Bolivia, entre 1985 y 2024 la superficie agropecuaria nacional pasó de 5,03 millones de hectáreas a 14,35 millones de hectáreas, lo que representa un crecimiento de 185%.
MapBiomas clasifica esta superficie agropecuaria en tres grandes categorías:
- Agricultura: de 783.996 a 5.233.619 hectáreas.
- Pasturas: de 2.348.474 a 5.509.174 hectáreas.
- Mosaico de usos agropecuarios: de 1.905.546 a 3.605.738 hectáreas.
Los datos muestran que la agricultura pasó de aproximadamente 784 mil hectáreas en 1985 a 5,23 millones de hectáreas en 2024, mientras que las pasturas crecieron de 2,34 millones a 5,51 millones de hectáreas.
Esto significa que la expansión de la frontera agropecuaria boliviana estuvo asociada tanto al aumento de áreas agrícolas como al crecimiento de superficies destinadas a la ganadería y otros usos agropecuarios.
Por ello, los datos disponibles muestran que el crecimiento de la superficie agropecuaria no puede explicarse únicamente por la expansión de un solo cultivo.
La soya representa una fracción de la expansión total
Según MapBiomas Bolivia, la superficie cultivada con soya pasó de aproximadamente un millón de hectáreas en 2021 a 1,7 millones de hectáreas en 2024.
Esto supone un incremento de 700.000 hectáreas en cuatro años, equivalente a un crecimiento acumulado de 70%.
Sin embargo, al comparar esa superficie con el total agropecuario nacional registrado para 2024 (14,35 millones de hectáreas), la soya representa alrededor del 11,8% del área agropecuaria total.
Si se compara únicamente con la superficie agrícola nacional (5,23 millones de hectáreas), la soya representa aproximadamente el 32,5%.
Asimismo, si se toma como referencia el incremento de 700.000 hectáreas registrado entre 2021 y 2024, este equivale aproximadamente al 4,9% de los 14,35 millones de hectáreas de uso agropecuario registradas en 2024.
En otras palabras, la soya constituye uno de los cultivos más importantes del país y ocupa cerca de un tercio de la superficie agrícola nacional, pero no representa la mayor parte de la superficie agropecuaria boliviana.
La producción soyera funciona principalmente bajo una lógica de monocultivo
Según los datos de MapBiomas, el cultivo de soya se concentra principalmente en Santa Cruz, departamento que reúne aproximadamente el 96% de la superficie sembrada en Bolivia.
Además, la expansión observada en los mapas de uso del suelo se desarrolla en grandes áreas continuas de producción agrícola, características de sistemas de monocultivo extensivo.
Sin embargo, la presencia de monocultivos no constituye por sí misma evidencia de ilegalidad ni demuestra que toda la expansión agropecuaria del país responda exclusivamente a este cultivo.
La soya no se destina únicamente a la exportación
La publicación también sostiene que la expansión agrícola no busca producir más alimentos, sino ampliar monocultivos para exportación.
De acuerdo a datos del Ministerio de Desarrollo Productivo, Rural y Agua, entre 2021 y 2024, las exportaciones soyeras alcanzaron 1.3 millones de toneladas por un valor de 682,3 millones de dólares, un gran crecimiento a diferencia de lo alcanzado entre 2016 y 2019 que fue 123.200 toneladas por 45.5 millones.
En contraste, la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) dio a conocer que el complejo soya generó más de 12.160 millones de dólares en exportaciones durante la última década y alcanzó 1.145 millones de dólares en exportaciones durante 2025, convirtiéndose en uno de los principales rubros del comercio exterior boliviano. Datos que fueron compartidos en varios medios (aquí, aquí y aquí).
No obstante, la misma cadena productiva también abastece industrias vinculadas al mercado interno. La soya es utilizada para la producción de aceite vegetal y para la elaboración de alimentos balanceados destinados a las cadenas de producción de carne de pollo, carne bovina, carne porcina, leche y huevos.
De acuerdo con Anapo, la producción de soya y granos de rotación permitió abastecer al mercado interno con 5,7 millones de toneladas de granos en 2025, insumos que sostienen la producción nacional de proteína animal y otros alimentos.
Además, la cadena genera alrededor de 120.000 empleos directos e indirectos y está conformada por más de 14.000 unidades productivas.
Estas cifras muestran que la soya tiene una importante orientación exportadora, pero también participa en cadenas de abastecimiento alimentario destinadas al mercado interno.
En conclusión: los datos disponibles muestran que la superficie agropecuaria de Bolivia creció de manera significativa durante los últimos años, pero no puede atribuirse exclusivamente al cultivo de soya este registro. Hay otros mercados que también influyeron en esta cifra.