Aunque existen estudios y debates sobre el uso de plaguicidas y sus posibles efectos en la salud y el medio ambiente, organismos científicos y agencias regulatorias internacionales no han concluido que los alimentos transgénicos aprobados ni el consumo de soya transgénica causen cáncer en las personas.
Una publicación difundida en TikTok por la cuenta "@cedib.alerta", el 28 de noviembre de 2025, sostiene que la expansión de la soya transgénica en Bolivia incrementó el uso de agrotóxicos y bestán siendo utilizados "a costa de la salud de las personas".
El video señala que desde la aprobación de la soya transgénica resistente al glifosato en 2005 aumentó el uso de plaguicidas en el país y menciona que el glifosato fue catalogado por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), como "probablemente carcinogénico".
Sin embargo, la revisión de documentación científica, evaluaciones regulatorias internacionales y literatura especializada muestra que la publicación omite contexto relevante y puede llevar a concluir erróneamente que existe evidencia científica concluyente de que la soya transgénica o los alimentos derivados de ella causan cáncer.
La soya transgénica fue autorizada en Bolivia en 2005
De acuerdo con el documento "El modelo del agronegocio transgénico en Bolivia: la experiencia de la soya", publicado por la Fundación Solón en marzo de 2021, la Resolución Ministerial N.º 1 del 7 de abril de 2005 autorizó la producción y comercialización de soya genéticamente modificada resistente al glifosato, conocida como evento 40-3-2 o soya RR (Roundup Ready).
Posteriormente, en julio de 2025, esta autorización fue elevada a rango de Decreto Supremo, manteniendo la obligación de desarrollar normas orientadas a las buenas prácticas agrícolas, el manejo integrado de plagas, la conservación de suelos y el monitoreo ambiental de los cultivos.
Qué dijo realmente la IARC sobre el glifosato
En marzo de 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), clasificó al glifosato como "probablemente carcinogénico para los seres humanos" (Grupo 2A). La decisión se basó en evidencia limitada de cáncer en humanos, evidencia suficiente en animales de laboratorio y evidencia de mecanismos biológicos asociados al desarrollo de cáncer.
Para llegar a esta conclusión, un grupo de especialistas revisó aproximadamente 1.000 estudios científicos relacionados con el compuesto.
Sin embargo, esta clasificación no significa que el glifosato cause cáncer en todas las personas expuestas. La IARC evalúa el potencial de una sustancia para causar cáncer bajo determinadas condiciones, pero no estima el riesgo real asociado a niveles específicos de exposición.
Otras agencias llegaron a conclusiones diferentes
Tras la evaluación de la IARC, distintos organismos internacionales revisaron la evidencia científica disponible.
En mayo de 2016, una reunión conjunta de expertos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) concluyó que es poco probable que el glifosato represente un riesgo carcinogénico para los seres humanos a través de la exposición alimentaria. Asimismo, lo replican otros medios y páginas especializadas (aquí y aquí)
La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) también determinó que no existe evidencia suficiente para concluir que el glifosato cause cáncer en humanos. Esta posición fue ratificada en su evaluación más reciente, publicada en 2020. La EPA indicó además que su análisis consideró un conjunto amplio de estudios científicos, incluidos datos adicionales a los evaluados por la IARC.
Por su parte, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) concluyó que es improbable que el glifosato represente un peligro cancerígeno para los seres humanos. De manera similar, la Agencia Europea de Sustancias Químicas (ECHA) señaló que la evidencia disponible no justificaba clasificar al compuesto como cancerígeno.
Estas diferencias muestran que existe debate científico sobre la interpretación de algunos estudios. Sin embargo, no existe consenso científico que permita afirmar que el glifosato, la soya transgénica o los alimentos transgénicos aprobados causen cáncer de forma demostrada.
¿La soya causa cáncer?
De acuerdo con una revisión basada en evidencia científica publicada por el Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación (EUFIC), no existe evidencia sólida de que el consumo de alimentos a base de soya aumente el riesgo de cáncer en humanos.
La revisión señala que los fitoestrógenos presentes en la soya actúan de forma distinta a las hormonas humanas y que diversos estudios no han encontrado un incremento del riesgo de cáncer de mama asociado a su consumo.
Incluso, algunas investigaciones observacionales sugieren una posible relación entre el consumo de soya y una menor recurrencia de determinados tipos de cáncer en algunos grupos de pacientes.
En conclusión: la publicación es engañosa. Aunque menciona hechos reales, como la expansión de la soya transgénica en Bolivia y la clasificación del glifosato realizada por la IARC en 2015, omite que otras evaluaciones científicas y regulatorias posteriores llegaron a conclusiones distintas sobre el riesgo carcinogénico asociado a la exposición alimentaria.
Además, la evidencia científica disponible no demuestra que la soya transgénica ni los alimentos transgénicos aprobados causen cáncer en humanos.