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Mito: "La industria pone el precio que le da la gana"

La industria pone el precio que le da la gana
Mito: "La industria pone el precio que le da la gana"

En redes sociales y espacios de debate público circula la afirmación de que la industria oleaginosa "pone el precio que le da la gana". Sin embargo, no hay evidencia concreta que certifique que las industrias definan unilateralmente los precios de la soya y sus derivados.

Los precios de la soya son analizados en relación con mercados internacionales

El Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural, en el documento Análisis del Sector Productivo de Oleaginosas 2024, compara la evolución de los precios del grano de soya en Bolivia con las cotizaciones de Chicago y Rosario. El mismo análisis incluye comparaciones para la torta de soya y el aceite crudo de soya.

Asimismo, el documento señala que acontecimientos internacionales, como la guerra entre Rusia y Ucrania, generaron volatilidad en los precios agrícolas internacionales, incluida la soya.

Por su parte, el presidente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (ANAPO), Abraham Nogales, afirmó en febrero de 2026 que Bolivia es un "tomador de precios" y que la soya cotiza internacionalmente.

Asimismo, ANAPO y el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE) publican periódicamente las cotizaciones internacionales de la soya utilizadas como referencia por los actores del sector.

Existen precios referenciales públicos para la soya y sus derivados

El Ministerio de Desarrollo Productivo y Economía Plural publica periódicamente información sobre precios referenciales del grano de soya y de sus principales derivados, entre ellos aceite refinado, aceite crudo, harina solvente, harina integral y cascarilla.

Asimismo, el portal oficial difunde información sobre producción, acopio, ventas internas y abastecimiento de la cadena oleaginosa.

En abril de 2026, el reporte oficial registró un precio referencial de 18,5 bolivianos para el aceite refinado de soya de 900 mililitros, además de precios referenciales para otros productos de la cadena oleaginosa.

Asimismo, en enero de 2026 el Gobierno ratificó que el precio del aceite refinado se mantiene en Bs 18,50 por litro. Según el ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Mario Justiniano, esta medida busca garantizar el abastecimiento interno y proteger a las familias bolivianas frente a prácticas especulativas en la comercialización del producto.

Existen distintos actores y factores que intervienen en la formación de precios

El gerente técnico de la Cámara Nacional de Industrias Oleaginosas de Bolivia (CANIOB), David Diez Canseco, explicó que el precio de la soya está influido por referencias internacionales, disponibilidad de grano, calidad, humedad, costos logísticos, tipo de cambio, demanda industrial, demanda de exportación y condiciones de la campaña agrícola.

Según Diez Canseco, la formación de precios involucra a productores, acopiadores, industrias, exportadores y, en determinados periodos, también al Estado mediante mecanismos de regulación o negociación sectorial.

La existencia de mecanismos de regulación estatales sobre algunos derivados también está documentada por el Ministerio de Desarrollo Productivo. En el Análisis del Sector Productivo de Oleaginosas 2024, la entidad señala que durante 2022 y 2023 se aplicaron bandas de precios para la harina solvente de soya con el objetivo de garantizar el abastecimiento al mercado interno.

Asimismo, en enero de 2026 el Gobierno anunció la eliminación de los controles de precios y cupos aplicados a subproductos de la soya, estableciendo que las condiciones de comercialización pasarían a definirse mediante negociación entre los actores de la cadena.

La evidencia revisada muestra que los precios de la soya y sus derivados están relacionados con referencias internacionales utilizadas por el propio Estado en sus análisis sectoriales. También muestra que existen precios referenciales públicos para distintos productos de la cadena oleaginosa y que, en distintos momentos, han existido mecanismos estatales de regulación para algunos derivados.

Asimismo, tanto representantes de los productores como de la industria sostienen que factores como la disponibilidad de grano, los costos logísticos, el tipo de cambio, la demanda y las condiciones del mercado influyen en la formación de precios.

En conclusión: es engañoso afirmar que la industria

"pone el precio que le da la gana". La evidencia disponible muestra que los precios de la soya y sus derivados están vinculados a referencias internacionales, condiciones de mercado y distintos actores de la cadena productiva.

No se encontraron evidencias que permitan concluir que la industria determina unilateralmente los precios de la soya y sus derivados.

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